Un nuevo convenio de colaboración entre la Fundación de Atrofia Muscular Espinal (FundAME) y el ecosistema investigador de Tenerife permitirá destinar esta ayuda durante los próximos tres años a la mejora de los tratamientos actuales para la AME.
La ciencia hecha desde Tenerife da un nuevo paso al frente en la lucha contra las enfermedades raras. Gracias a un reciente convenio de colaboración impulsado con la FundAME, la isla atraerá una inversión de 135 000 euros, distribuidos a lo largo de los próximos tres años, para financiar líneas de investigación clave en esta materia.
Se llevará a cabo en el Instituto Universitario de Tecnologías Biomédicas (ITB) bajo la dirección de la investigadora Olga Tapia. El principal objetivo de este proyecto es avanzar en el conocimiento de la patología y mejorar los tratamientos actuales disponibles para los pacientes afectados.
El ITB, centro de especialidad cuyo trabajo se realiza en el ámbito de la Universidad de La Laguna, cuenta con el respaldo estructural e institucional de la Fundación Canaria para el Avance de la Biomedicina y la Biotecnología (Fundación Bioavance), entidad dependiente del Cabildo de Tenerife, para vertebrar e impulsar la innovación científica en la isla.
El reto de una enfermedad rara y debilitante
La atrofia muscular espinal es una enfermedad neuromuscular de origen genético catalogada como rara. Su principal consecuencia es una debilidad progresiva que deriva en la pérdida severa de la función motora. Se trata de una patología con una gran variabilidad entre las personas afectadas, muchas de las cuales requieren de un apoyo médico y social constante a lo largo de su vida.
Mejorar los tratamientos es fundamental, pero el tiempo juega un papel crítico a la hora de frenar el avance de la atrofia muscular espinal.
Canarias, a la vanguardia en el diagnóstico temprano
En este escenario, el Archipiélago destaca en especial por sus políticas de prevención. Somos una de las pocas comunidades autónomas en España (junto a Aragón, Galicia, Madrid, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha) que ya ha incorporado de forma sistemática el cribado neonatal para detectar la AME en recién nacidos.
A través de la conocida prueba del talón, que tiene un coste aproximado de apenas tres euros por bebé, el sistema sanitario canario es capaz de identificar la enfermedad en las primeras 48 o 72 horas de vida del infante. Este diagnóstico temprano es una pieza fundamental que marca la diferencia en el futuro de los pacientes, ya que permite iniciar las terapias de inmediato, mejorando drásticamente su pronóstico, previniendo secuelas irreversibles y garantizando una mayor calidad de vida.
La conjunción entre la detección precoz en los hospitales canarios y la investigación avanzada que se desarrollará en Tenerife gracias a este fondo de financiación refuerza el posicionamiento de la isla como un polo de referencia en la biomedicina orientada a resolver las necesidades reales de los pacientes.