El informe realizado por Telespazio Ibérica, la empresa que se encarga de su instalación, detalla el retorno millonario del proyecto, el impulso de políticas preventivas ante emergencias, la agricultura de precisión y la creación de empleo cualificado en la isla.
La puesta en marcha por parte de Telespazio Ibérica de la Constelación Islas Canarias (CIC), como parte de la estrategia aeroespacial desarrollada por el Cabildo insular de Tenerife, se perfila como un hito científico sin precedentes, además de convertirse en uno de los mayores impulsos en materia socioeconómica y de seguridad preventiva de cara a los próximos años.
Con una inversión pública de 21,3 millones de euros para un periodo de seis años vista (2026-2031), este proyecto pionero prevé un retorno directo e indirecto estimado en unos 39 millones de euros en su escenario más conservador, logrando un retorno de la inversión (ROI) mínimo de 1,8 euros por cada euro invertido. La CIC, que lanzará su satélite piloto en el primer trimestre de 2027, contará con tecnología local de vanguardia, integrando las cámaras infrarrojas DRAGO-3 desarrolladas por el IACTEC en Tenerife.
Creación de empleo y retención del talento
Uno de los grandes pilares del proyecto es su capacidad como generador de empleo de calidad. El reciente informe de impacto socioeconómico de la CIC, elaborado por Telespazio Ibérica, señala que creará entre 120 y 160 puestos de trabajo directos cualificados en la isla, en ramas de ingeniería, tecnología y operación satelital.
Estos perfiles contarán con un salario medio anual competitivo; muy superior a la media del sector servicios. A este impacto, se sumarán entre 200 y 300 empleos indirectos vinculados a empresas de análisis de datos, inteligencia artificial y servicios auxiliares.
Además, el modelo de negocio diseñado por el Cabildo garantiza la autosostenibilidad de la constelación. Telespazio comercializará las imágenes captadas fuera de Canarias en el mercado global y la entidad pública recibirá al menos un 10 % de comisión sobre estos ingresos. Esto se traduce en una previsión de retorno directo para las arcas públicas de unos 18 millones de euros, lo que compensa ampliamente los costes operativos.
Protección frente a emergencias
Gracias a la combinación de sensores visibles (VNIR), infrarrojos de onda corta (SWIR) y térmicos (TIR), los satélites de la CIC serán capaces de detectar puntos calientes y anomalías térmicas horas antes de que el humo o el fuego sean visibles; es decir, permitirán la intervención preventiva.
El informe redactado por Telespazio Ibérica es contundente al comparar esta mejora con desastres naturales recientes, como el incendio forestal que afectó a Tenerife en agosto de 2023. De acuerdo con la empresa adjudicataria del proyecto, si esta tecnología logra evitar o reducir el impacto de un solo gran incendio forestal en un 30 %, la isla se ahorraría cerca de 44 millones de euros en pérdidas y costes de recuperación. Esta cifra supera en más del doble el coste total de todo el contrato espacial.
Agricultura de precisión
El sector primario tinerfeño, con especial incidencia en el del plátano canario, también se verá directamente beneficiado, ya que la tecnología satelital permitirá detectar el estrés vegetal entre dos y cuatro semanas antes de que el daño por plagas sea visible. Esto evitará el tratamiento masivo de las plantaciones y supondrá un ahorro del 30 % al 50 % en productos fitosanitarios.
En materia de gestión hídrica, en una isla donde el agua representa uno de los mayores costes agrícolas, la medición precisa de la humedad del suelo facilitará una reducción de entre el 15 % y el 20 % en el consumo de agua de riego. Según el informe, mediante estimaciones conservadoras, esta optimización protegerá alrededor de 75 millones de euros en el sector agrícola al evitar mermas en las cosechas.