Una delegación de la NASA ha evaluado recientemente la cámara hiperbárica de IMETISA como posible punto de apoyo médico en el Atlántico para las tripulaciones del programa lunar Artemis. Esta visita confirma el alto valor estratégico de la sanidad tinerfeña y la sitúa como un referente internacional preparado para responder ante complejas contingencias espaciales.
Tenerife ha acogido recientemente a una delegación de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (más conocida por sus siglas NASA), en la que han recorrido los recursos de atención a emergencias del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y del Instituto Médico Tinerfeño (IMETISA) con el objetivo de conocer las capacidades de la red sanitaria canaria como parte del programa Artemis, la misión espacial que supuso el regreso del ser humano a la Luna.
La delegación estadounidense estuvo integrada por el director médico de la NASA, James D. Polk; la subdirectora médica del Centro Espacial Johnson, Sharmi Watkins; el jefe de división de Medicina Espacial, Gary Beven; y el responsable del Grupo de Coordinación de Contingencias, Travis Houser. Durante su inspección, estuvieron acompañados por el consejero de Innovación, Investigación y Desarrollo del Cabildo de Tenerife, Juan José Martínez; el gerente de IMETISA, Néstor Sánchez; el director del Servicio Canario de la Salud (SCS), Adasat Goya; el gerente del HUC, Rafael Martín; y la directora del Servicio de Urgencias Canario (SUC), Noemí González.
El valor estratégico del Atlántico y la medicina hiperbárica
El interés de la NASA por Canarias radica en su privilegiada posición geográfica. Muchas de las trayectorias de reentrada de las cápsulas espaciales, en especial durante misiones de prueba o posibles retornos de emergencia, pueden finalizar con un amerizaje en el océano Atlántico. Ante este escenario, el Archipiélago se convierte en un punto de contingencia vital para el rescate y la atención médica de los astronautas.
En este contexto, la cámara hiperbárica de IMETISA se erige como una infraestructura crítica. Este recurso permite tratar la enfermedad descompresiva; una patología que podría afectar a tripulaciones espaciales debido a fallos de presurización en la cabina o cambios bruscos tras la reentrada a la atmósfera.
La instalación insular destaca por su envergadura: cuenta con unas dimensiones de 6 metros de longitud por 2,30 de diámetro y soporta una presión de trabajo máxima de seis atmósferas absolutas (ATA). Está diseñada para tratar hasta diez pacientes cómodamente sentados de forma simultánea, además de contar con espacio suficiente para pacientes en camilla.
Más de 30 años de experiencia al servicio de las emergencias
Más allá de la alta tecnología de las instalaciones, la NASA ha valorado profundamente el bagaje del equipo humano. Tal y como explica Néstor Sánchez, gerente de IMETISA, el servicio de Medicina Hiperbárica acumula más de treinta años de experiencia y es un referente indiscutible en la costa atlántica noreste.
Actualmente, el servicio administra más de 1400 sesiones anuales para diferentes tratamientos. Además, ha demostrado una capacidad de respuesta excepcional ante crisis, habiendo atendido más de 400 emergencias graves en los últimos quince años. Esto se traduce en más de 2000 horas de práctica acumulada en el manejo de la enfermedad por descompresión aguda, un factor que aporta enormes garantías de seguridad a la agencia espacial.
Respaldo integral del sector sanitario
La solvencia de la cámara hiperbárica, además, está respaldada por todo un ecosistema hospitalario y de emergencias. Durante la visita, el gerente del HUC, Rafael Martín, expuso que el complejo dispone de cerca de 900 camas, 21 quirófanos y más de 7000 profesionales.
Por su parte, el Servicio de Urgencias Canario (SUC) aportaría una logística vital en caso de rescate, pues cuenta con tres helicópteros, un avión medicalizado, una amplia red de ambulancias de soporte vital avanzado y básico y una Unidad de Catástrofes especializada.
Colaboración institucional y proyección global
Esta visita constata que la sanidad de Tenerife cuenta con los recursos, las infraestructuras y el talento necesarios para formar parte de proyectos científicos de máximo nivel. Este acercamiento permite visibilizar a Canarias como un territorio plenamente preparado para responder a retos globales.
Asimismo, refuerza la visión estratégica del Cabildo de Tenerife que, a través de IMETISA, sigue apostando por la consolidación de servicios públicos avanzados. La cooperación entre instituciones, sanidad pública e innovación tecnológica es el camino para seguir proyectando a la Isla como un polo científico y médico indispensable en el mapa internacional.